Fortuna -27 de octubre de 2005
 

PyMEs | AVENIDAS COMERCIALES
Shoppings a cielo abierto


http://www.fortuna.uolsinectis.com.ar/edicion_0124/management/nota_01.htm

En Buenos Aires, Rosario, Miami o Montevideo, los shopping centers son todos muy parecidos. Pero las calles comerciales, no. Claramente, cada una tiene su estilo. La porteña avenida Santa Fe es bien distinta a la rosarina peatonal Córdoba, y ni qué hablar de comparar la montevideana 18 de Julio con la 1st Street del downtown de Miami.


En la Argentina, después del furor de los shoppings de los ’90 y de la crisis del 2001, las arterias comerciales están renaciendo de la mano del turismo y de la recuperación del consumo local.
Según el último informe del Centro de Estudios Metropolitanos (Cedem), la ocupación de locales comerciales en Buenos Aires está llegando a niveles récord, con un 94,5 por ciento de comercios trabajando, en promedio. Los focos principales de este fenómeno son el microcentro y el Sur de la ciudad, que crecieron 2,2 y 1,3% respectivamente, mientras que en las zonas Oeste y Norte la ocupación bajó levemente respecto al año pasado.
“Los comercios barriales recuperaron las ventas en mayor medida que los supermercados, en parte porque con la crisis la gente fraccionó sus compras y comenzó a hacerlas en negocios de proximidad”, dice Pablo Perelman, director del Cedem. No ocurrió lo mismo con los shoppings, que captaron a los turistas y a los consumidores de mayores ingresos.
En general, el impacto de estos grandes centros comerciales sobre los comercios minoristas aledaños es disímil y depende de la zona. “Mientras el shopping Alto Palermo revitalizó a los locales de la Avenida Santa Fe, el Abasto se convirtió en un enclave que casi no dinamizó a los comercios aledaños”, opina Perelman.

CLÁSICA Y MODERNA. Dentro de la recuperación general de las arterias comerciales, uno de los paradigmas es la tradicional calle Florida, que en sus 10 cuadras de comercios sólo tiene una decena de locales desocupados, según el relevamiento del Cedem. El turismo tiene bastante que ver con esta vuelta al esplendor de la peatonal, donde se instalaron principalmente marroquinerías, casas de artículos de cuero y regalos. En tanto, ya hay grandes marcas que están desembarcando. Al atractivo internacional se suma que en este momento, los alquileres de locales en Florida son más económicos que en un shopping de primer nivel.
En tanto, a las tradicionales calles comerciales como Santa Fe y Corrientes se suman nuevos ejes como Palermo Soho, con sus locales de diseño e indumentaria, y Las Cañitas y Puerto Madero como polos gastronómicos y de entretenimiento. También se nota una revalorización de las calles temáticas, como la Avenida Belgrano con sus mueblerías, la calle Libertad para joyas y Avellaneda en indumentaria. “En estos casos, en lugar de competir, los comerciantes de un mismo rubro potencian la oferta”, dice Perelman.

LA VUELTA DEL OUTLET. En los ’80, la avenida Mitre, en Munro, se convirtió en el primer centro “outlet”. Golpeada por la crisis y la desparición de las textiles locales, los comercios casi desaparecieron, pero hoy cobran nuevo empuje. La tendencia a comprar prendas discontinuadas o de temporadas anteriores se reinstaló con fuerza en los dos últimos años, y dio lugar a un nuevo boom de la Avenida Córdoba, que hoy se está ampliando hacia Juan B. Justo y Estado de Israel, con una gran ocupación de locales comerciales en superficies más grandes que las convencionales. El fenómeno se extiende a la calle Murillo, en Villa Crespo, donde proliferan los negocios de ropa y artículos de cuero. Hasta allí se están llegando cada vez más turistas, alertados de que pueden conseguir prendas de excelente calidad hasta un 50% más baratas que en los comercios céntricos.
al aire libre. Desde principios de 2000 existe un programa de Fortalecimiento del Comercio Minorista (Procom), que apoya la creación de “centros comerciales a cielo abierto”. Se trata de una iniciativa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), mediante un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Los pequeños comercios independientes han motorizado las economías de los centros urbanos en los últimos años, y son responsables de la creación de gran parte del empleo”, señala el titular de CAME, Osvaldo Cornide.
Estos centros comerciales a cielo abierto, “están relacionados con el concepto de la marca de ciudad, o ciudad vidriera, dado que forman parte de la identidad de un centro urbano y contribuyen a su atractivo turístico”, señala el especialista español Eduardo Pascual, quien fue uno de los disertantes en el 5to Foro Anual de CAME, que se llevó a cabo en Rosario a fines de septiembre.
En tanto, Oscar Antonione, director del Procom, señala que “existen experiencias muy positivas en más de 30 centros comerciales a cielo abierto en todo el país, en los que las mejoras en las veredas, iluminación y las promociones conjuntas de los comercios lograron atraer más visitantes y realzar las ventas”.
Básicamente, este programa impulsa la asociatividad entre comerciantes de una misma calle (por ejemplo para hacer ofertas conjuntas para fechas especiales como el Día de la Madre), y por rubros: ferreterías, farmacias, electrodomésticos, para hacer compras conjuntas y mejorar sus ofertas. También ofrece capacitación y asistencia a los comerciantes, promueve la creación de un “gerente” del centro comercial, como el que tienen los shoppings.
El objetivo es el fortalecimiento de los comerciantes minoristas, con un perfil más profesional y orientados a una buena atención del cliente. Y recuperar el encanto de mirar vidrieras y comprar con vista al cielo.


Gabriela Ensinck


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