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| AVENIDAS COMERCIALES
Shoppings a cielo abierto
http://www.fortuna.uolsinectis.com.ar/edicion_0124/management/nota_01.htm
En Buenos
Aires, Rosario, Miami o Montevideo, los shopping centers son todos muy
parecidos. Pero las calles comerciales, no. Claramente, cada una tiene
su estilo. La porteña avenida Santa Fe es bien distinta a la
rosarina peatonal Córdoba, y ni qué hablar de comparar
la montevideana 18 de Julio con la 1st Street del downtown de Miami.
En la Argentina, después del furor de los shoppings de los ’90
y de la crisis del 2001, las arterias comerciales están renaciendo
de la mano del turismo y de la recuperación del consumo local.
Según el último informe del Centro de Estudios
Metropolitanos (Cedem), la ocupación de locales comerciales
en Buenos Aires está llegando a niveles récord, con un
94,5 por ciento de comercios trabajando,
en promedio. Los focos principales de este fenómeno son el microcentro
y el Sur de la ciudad, que crecieron 2,2 y 1,3% respectivamente,
mientras que en las zonas Oeste y Norte la ocupación bajó
levemente respecto al año pasado.
“Los comercios barriales recuperaron las ventas en mayor
medida que los supermercados, en parte porque con la crisis la gente
fraccionó sus compras y comenzó a hacerlas en negocios
de proximidad”, dice Pablo Perelman,
director del Cedem. No ocurrió lo mismo con
los shoppings, que captaron a los turistas y a los consumidores de mayores
ingresos.
En general, el impacto de estos grandes centros comerciales sobre los
comercios minoristas aledaños es disímil y depende de
la zona. “Mientras el shopping Alto Palermo revitalizó
a los locales de la Avenida Santa Fe, el Abasto se convirtió
en un enclave que casi no dinamizó a los comercios aledaños”,
opina Perelman.
CLÁSICA
Y MODERNA. Dentro de la recuperación general de las arterias
comerciales, uno de los paradigmas es la tradicional calle Florida,
que en sus 10 cuadras de comercios sólo tiene una decena de locales
desocupados, según el relevamiento del Cedem.
El turismo tiene bastante que ver con esta vuelta al
esplendor de la peatonal, donde se instalaron principalmente marroquinerías,
casas de artículos de cuero y regalos. En tanto, ya hay grandes
marcas que están desembarcando. Al atractivo internacional se
suma que en este momento, los alquileres de locales en Florida son más
económicos que en un shopping de primer nivel.
En tanto, a las tradicionales calles comerciales como Santa Fe y Corrientes
se suman nuevos ejes como Palermo Soho, con sus locales de diseño
e indumentaria, y Las Cañitas y Puerto Madero como polos gastronómicos
y de entretenimiento. También se nota una revalorización
de las calles temáticas, como la Avenida Belgrano con sus mueblerías,
la calle Libertad para joyas y Avellaneda en indumentaria. “En
estos casos, en lugar de competir, los comerciantes de un mismo rubro
potencian la oferta”, dice Perelman.
LA VUELTA
DEL OUTLET. En los ’80, la avenida Mitre, en Munro, se convirtió
en el primer centro “outlet”. Golpeada por la crisis y la
desparición de las textiles locales, los comercios casi desaparecieron,
pero hoy cobran nuevo empuje. La tendencia a comprar prendas discontinuadas
o de temporadas anteriores se reinstaló con fuerza en los dos
últimos años, y dio lugar a un nuevo boom de la Avenida
Córdoba, que hoy se está ampliando hacia Juan B. Justo
y Estado de Israel, con una gran ocupación de locales comerciales
en superficies más grandes que las convencionales. El fenómeno
se extiende a la calle Murillo, en Villa Crespo, donde proliferan los
negocios de ropa y artículos de cuero. Hasta allí se están
llegando cada vez más turistas, alertados de que pueden conseguir
prendas de excelente calidad hasta un 50% más baratas que en
los comercios céntricos.
al aire libre. Desde principios de 2000 existe un programa de Fortalecimiento
del Comercio Minorista (Procom), que apoya la creación de “centros
comerciales a cielo abierto”. Se trata de una iniciativa de la
Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), mediante
un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Los
pequeños comercios independientes han motorizado las economías
de los centros urbanos en los últimos años, y son responsables
de la creación de gran parte del empleo”, señala
el titular de CAME, Osvaldo Cornide.
Estos centros comerciales a cielo abierto, “están relacionados
con el concepto de la marca de ciudad, o ciudad vidriera, dado que forman
parte de la identidad de un centro urbano y contribuyen a su atractivo
turístico”, señala el especialista español
Eduardo Pascual, quien fue uno de los disertantes en el 5to Foro Anual
de CAME, que se llevó a cabo en Rosario a fines de septiembre.
En tanto, Oscar Antonione, director del Procom, señala que “existen
experiencias muy positivas en más de 30 centros comerciales a
cielo abierto en todo el país, en los que las mejoras en las
veredas, iluminación y las promociones conjuntas de los comercios
lograron atraer más visitantes y realzar las ventas”.
Básicamente, este programa impulsa la asociatividad entre comerciantes
de una misma calle (por ejemplo para hacer ofertas conjuntas para fechas
especiales como el Día de la Madre), y por rubros: ferreterías,
farmacias, electrodomésticos, para hacer compras conjuntas y
mejorar sus ofertas. También ofrece capacitación y asistencia
a los comerciantes, promueve la creación de un “gerente”
del centro comercial, como el que tienen los shoppings.
El objetivo es el fortalecimiento de los comerciantes minoristas, con
un perfil más profesional y orientados a una buena atención
del cliente. Y recuperar el encanto de mirar vidrieras y comprar con
vista al cielo.
Gabriela Ensinck
http://www.fortuna.uolsinectis.com.ar/edicion_0124/management/nota_01.htm