TRANSFORMACIONES
URBANAS : DATOS DE UN RELEVAMIENTO OFICIAL EN LA TRADICIONAL ARTERIA
PORTEÑA
La
avenida Corrientes recupera su perfil cultural con nuevos negocios
http://www.clarin.com/diario/2005/11/19/laciudad/h-06415.htm
Entre 1994
y 2005, creció un 50% la cantidad de librerías, disquerías
y teatros. A la vez, cayó fuerte el número de locales
de ropa, afectados por los shoppings. Los turistas, entre los principales
clientes.
Pablo Novillo.
pnovillo@clarin.com
Calle de luces y sueños, campo de la noche y la bohemia, la avenida
Corrientes siempre fue considerada uno de los polos culturales más
fuertes de Buenos Aires. Esta identidad, lejos de modificarse como sí
les pasó a otros rincones porteños, parece haberse recuperado
y fortalecido. Hay números que así lo indican: en los
últimos años abrieron 18 librerías, disquerías
y comercios dedicados a las industrias culturales. En cambio, desaparecieron
varios locales de indumentaria y otros rubros.
Los datos
surgen de un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo
Económico Metropolitano (CEDEM), del Gobierno porteño.
Este organismo comparó datos de 1994 y de este año (ver
El tramo...). De allí surge que en el sector entre Callao y Leandro
N. Alem, sobre Corrientes hay 52 comercios culturales, contra 34 que
había hace más de una década. En tanto, los locales
textiles cayeron de 73 a 16, y los de gastronomía, de 65 a 56.
A su vez, aparecieron locutorios y cibercafés, que antes eran
casi inexistentes. Además, el total de negocios aumentó
de 276 a 311.
Acaso cuando
se convirtió en avenida (ver Con veredas...), Corrientes comenzó
a forjar su historia de marquesinas, trasnoches y libros. Su gran oferta
de teatros, pizzerías, librerías y el espíritu
del tango flotando en cada vereda fueron siempre un sello en el Centro
de la Capital. Sin embargo, hacia 1994 se había consolidado otra
situación: sin perder su identidad, Corrientes mostraba también
una gran diversidad comercial, con mayoría de locales dedicados
al rubro textil, zapaterías, quioscos y otros.
Hoy el
panorama volvió al nicho cultural. ¿Qué sucedió?
La economía dejó su marca. El modelo de convertibilidad,
entre otras cosas, impulsó la importación de indumentaria,
lo que favoreció a las grandes cadenas textiles y ahogó
a los comercios "de barrio". También se modificaron
ciertas costumbres del consumo. Pablo Perelman, coordinador
del CEDEM, comentó: "En los 90 aparecieron con fuerza los
shoppings, que se convirtieron en los centros preferidos a la hora de
comprar ropa. También crecieron otras áreas donde
ese rubro es fuerte, como la zona de los outlets de avenida Córdoba.
A su vez, aparecieron nuevos polos gastronómicos, como Puerto
Madero, Palermo o Las Cañitas, y por eso se fueron de Corrientes
varios restoranes de calidad".
Por estos
motivos, las librerías y locales culturales, terminaron posicionándose
como el rubro comercial con mayor presencia en la avenida. La devaluación
agregó otro ingrediente: el turismo. "La gente que
llega de países limítrofes o del interior sabe que en
Corrientes se concentran las librerías, y compra allí
para aprovechar el tipo de cambio. También los extranjeros de
Europa o EE.UU., que buscan libros de tango o de fotografías.
Pero casi ninguno va a Corrientes a comprar ropa o a cenar, prefieren
los shoppings u otros polos gastronómicos", agregó
Perelman.
Claro que
las librerías, a pesar de que "resistieron" y crecieron,
también sufrieron cambios. Por un lado, aparecieron los locales
que venden libros y revistas de saldo, muy baratos, un tipo de comercio
que antes se hallaba más frecuentemente en Avenida de Mayo, por
ejemplo. Alejandro Marcos, propietario de una librería de esta
clase, contó: "Pasó que los depósitos de las
editoriales se llenaron de libros que no se podían vender. Entonces
empezaron a comercializarlos al costo. Y hay extranjeros que compran
como si fuera por mayor".
La forma
de trabajar también cambió. Carlos Soutullo, dueño
de la conocida librería Edipo, contó: "Hace 30 años
que trabajo acá. La mejor época fueron los años
70, porque había plata. Era común quedarnos los sábados
hasta las 4 o 5 de la mañana vendiendo libros. Hoy, después
de las 23 viene poca gente. Influyó la inseguridad, la gente
ya no pasea de noche. No se entiende: ¿Por qué acá
hay cartoneros y cirujas y en avenida Santa Fe no?". Además
de la inseguridad, los comerciantes y vecinos se quejan de falta de
iluminación, acumulación de basura y falencias del transporte
público.
Pese al
crecimiento de la oferta cultural, algunos ven bien que se mantenga
la diversidad comercial. Eduardo Dosisto, presidente de la Asociación
de Amigos de la Avenida Corrientes, comentó: "Hoy están
apareciendo regalerías y zapaterías. Pero hay que dejar
que corra el tiempo. Además, como durante el día estacionar
se hace muy difícil, se complica que venga público a comprar
ropa. La gente que visita la avenida viene de noche, a los teatros,
a cenar y a comprar libros o discos".
http://www.clarin.com/diario/2005/11/19/laciudad/h-06415.htm