Clarín - 18 de noviembre de 2004
 

Desarrollo Urbano: alrededor de la Plaza de Mayo, en la calle Perú y en el área gastronómica de Venezuela y Salta
Mejoran los espacios públicos en una zona del Casco Histórico

http://www.clarin.com/diario/2004/11/18/laciudad/h-04015.htm

Durante ocho meses, el Gobierno porteño trabajó en 37 cuadras de Monserrat. Cambió las veredas, plantó árboles, instaló cestos, bancos, luces y rampas. Busca una mayor inversión del sector privado

Profundizar la identidad de la zona más antigua de la Ciudad, favorecer el uso peatonal de sus veredas y espacios verdes, impulsar actividades culturales que convoquen al turismo y darles respuesta a las demandas de los vecinos. Con esos objetivos, el Gobierno porteño realizó obras de mejoramiento urbano en tres áreas de Monserrat durante ocho meses, con una inversión de 2.205.980 pesos.

El resultado de estos trabajos fue presentado ayer a la prensa (ver Sin anuncios) por el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra; el secretario de Cultura, Gustavo López; la subsecretaria de Patrimonio Cultural, Silvia Fajre, y la directora de Casco Histórico, María Rosa Martínez.

El Casco Histórico es una zona de la Ciudad que abarca unos cinco kilómetros cuadrados de los barrios de San Nicolás, Monserrat, San Telmo, Constitución y Barracas y concentra la mayor cantidad de edificios antiguos de Buenos Aires —848 son de valor patrimonial— . El Gobierno, a través del Plan de Manejo del Casco Histórico, busca proteger y desarrollar este espacio urbano.

Las obras terminadas y presentadas ayer fueron anunciadas en febrero y forman parte de uno de los siete programas del Plan de Manejo, el de mejora ambiental del espacio urbano: así, se hicieron a nuevo 18.445 metros cuadrados de veredas, plantaron jacarandaes, tilos y ciruelos —y los protegieron—, colocaron farolas, bancos, papeleros, pilotes para impedir el estacionamiento y construyeron rampas para discapacitados (ver En detalle).

Los cambios mejoraron básicamente tres áreas: los alrededores de la Plaza de Mayo, la calle Perú y el circuito Monserrat. "Se enlazan a los anteriores de Parque Lezama, Plaza Dorrego y Balcarce-Chile —explicó Ibarra—. La idea es que desde la Avenida de Mayo hacia el Sur se conforme un eje histórico". Luego seguirán con la Avenida de Mayo, donde la Secretaría de Infraestructura y Planeamiento acaba de llamar a licitación para renovar las veredas (ver La Avenida...), Paseo Colón y la Avenida Caseros.

Las autoridades confían en lo que llaman el "desborde": "Las mejoras que el Estado hace en el espacio público representan un fuerte incentivo para los particulares", destacó Fajre. "Calculamos que, por cada peso que invierte el Gobierno —agregó—, el sector privado responde invirtiendo entre cinco y ocho pesos".

Según datos del Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano (CEDEM), la cantidad de comercios del Casco Histórico creció un 40% en diez años: en 1994 había 563 locales y el año pasado registraron 784. El mismo fenómeno se dio en los rubros de servicios e industria, en una zona que, calculan, recibe 15.000 visitantes por fin de semana.

Justamente, las obras finalizadas apuntan a favorecer la "peatonalización": en la calle Perú, por ejemplo, donde había dársenas de estacionamiento, ahora las veredas aparecen ensanchadas, con árboles y bancos. Y el nuevo mobiliario urbano sigue una estética, "la de afirmar sutilmente una identidad que nos indique que estamos en el Casco Histórico", señaló Fajre.

En las muy angostas veredas de Moreno, se buscó quitar los obstáculos que dificultaran el paso; por eso, por ejemplo, los papeleros son semicirculares. Otra calle que recuperó público es San José entre México y Chile, con sus veredas ensanchadas. "La iniciativa ha traído más gente y el comercio se vio beneficiado. Hasta se ven más turistas", comentó Alejandro Roca, integrante de la Asociación Monserrat, una ONG que, con 15 años en el barrio, fue consultada para opinar sobre el proyecto: "Controlamos las obras", agregó el vecino.

En cuanto a la renovación de veredas, en el Gobierno porteño remarcaron que su mantenimiento es obligación de los frentistas. Pero que, en este caso, la intervención del Estado da muy buen resultado, porque luego la gente sale a arreglar las fachadas.

Sin embargo, algunos vecinos se quejan. Esteban Irigoyen abrió hace un año y medio en Perú al 400, Terra Etnica, un local de artesanías, para acercarse a "los clientes y el turismo". Notó una mejora con las obras pero las considera "con desprolijidades". Entre otras cosas, señaló que algunos de los pilotes que prohíben estacionar "ya están rotos". A las autoridades también les preocupa el vandalismo y la suciedad: "Lo primero es generar conciencia de cuidado entre los vecinos", acotó López. Como dice el vecino Roca, "las veredas son muy lindas, pero la gente ensucia. Es como tener una novia vestida con zapatillas".

Artículo publicado en el diario Clarín, 18 de noviembre de 2004